Al mando de un coche de inquietante aspecto participas en carreras en las que todo vale para ganar puntos y segundos de tiempo extra. Carmageddon trajo gran polémica por el hecho de que atropellar peatones beneficiaba al jugador; pero eso era carnaza para la prensa, porque en todos los videojuegos se masacra toda clase de especie animal, vegetal y extraterrestre (¿acaso las tortugas de Mario no tienen familia?). El juego en sí, una vez que le cogías el truquillo a los trompos, era bastante adictivo. Sin duda el reto interesante de cada carrera era cargarte a todos los oponentes de uno en uno, con el bidón que convertía tu coche en granito. Oh sí.