Unos auténticos jefes, su primer disco está lleno de temazos desde el primero al último. Todo el mundo ha meneado la greña con los primeros acordes del tío Sam. Y en directo ya lo bordan, todas las canciones las clavan y te partes con su cantante; alguien con un nombre como Brigido Duque está condenado a hacerte reír. Esto es metal simple y sin contemplaciones.